Invocando las Musas a través del tiempo
Pocos son los textos que prolongan su existencia al ser traducidos a otros idiomas. Y poquísimos aquellos que han sido traducidos a miles de lenguas a través de los siglos. Entre estos están los textos canónicos religiosos, como el Corán y la Biblia, y los textos clásicos de la civilización grecorromana. Al leer los grandes poemas épicos como el Gilgamesh, la Ilíada o la Odisea podemos estar seguros de estar compartiendo una experiencia con millares de lectores de épocas y culturas muy distintas a la nuestra. La edad de estos textos también implica que existen abundantes traducciones provenientes de eras muy variadas. Al estudiarlas nos podemos hacer una idea de la manera como el español ha ido cambiando con el tiempo.
En esta ocasión vamos a comparar cuatro traducciones distintas de la Odisea. En particular, la famosa invocación a las musas que abre el poema épico.
La Odisea, una de las obras cumbre de la literatura occidental, narra el regreso del héroe Odiseo, conocido por su ingenio y habilidad verbal, a su tierra nativa de Ítaca. En un mundo en el que viajar por el mar está lleno de peligros y los caprichos de los Dioses afectan constantemente a los impotentes humanos, el héroe de la guerra de Troya tiene que enfrentar tormentas, ninfas seductoras, cíclopes hambrientos, monstruos marinos y otros retos antes de poder reunirse con su esposa y su hijo en su pequeña isla natal. A pesar de las cortas distancias, el periplo le toma diez años.
Antes de comenzar el relato, Homero, a quien se le atribuye la autoría de la obra (aunque hoy en día creemos que es una creación colectiva con una larga historia como literatura oral) invoca a una Musa para que le inspire la narración que está por desarrollarse. Esta idea de que los dioses están detrás de toda acción humana está muy presente en la Ilíada y la Odisea y es algo que suele sorprender a los lectores que se enfrentan a estos poemas por primera vez.
A continuación, el texto original escrito en el Griego Jónico que se hablaba en la costa occidental de Asia Menor (hoy en día Turquía) en el primer milenio de la era precristiana:
Ἄνδρα μοι ἔννεπε, Μοῦσα, πολύτροπον, ὃς μάλα πολλὰ
πλάγχθη, ἐπεὶ Τροΐης ἱερὸν πτολίεθρον ἔπερσε·
πολλῶν δ’ ἀνθρώπων ἴδεν ἄστεα καὶ νόον ἔγνω
πολλὰ δ’ ὅ γ’ ἐν πόντῳ πάθεν ἄλγεα ὃν κατὰ θυμόν,
ἀρνύμενος ἥν τε ψυχὴν καὶ νόστον ἑταίρων.
Estas famosas líneas están compuestas en una métrica conocida como hexámetro dactílico, muy común en la poesía clásica griega y latina. Significa que cada línea está compuesta por seis pies que en su mayoría son dáctilos, es decir que contienen una sílaba larga seguida de dos sílabas cortas.
Odiseo es descrito con el adjetivo polýtropos (πολύτροπος) que puede ser interpretado de muchas formas. Compuesto de las raíces griegas poly (mucho) y tropos (vía, giro, modo), sus múltiples significados incluyen: de muchas vueltas, ingenioso o astuto. Lo mencionamos porque más adelante veremos como diferentes traductores traducen esta palabra.
La primera traducción completa al castellano de la Odisea fue obra de Gonzalo Pérez. Nacido en una familia prestigiosa y próspera, Gonzalo llegó a ser secretario del Consejo de Estado (hoy en día lo llamaríamos ministro) durante los reinados de Carlos I y Felipe II. Este cortesano segoviano, acostumbrado a frecuentar a quienes fueron probablemente los monarcas más poderosos de la historia de España y amante de la literatura clásica, publicó por primera vez en 1550 su versión del poema homérico, al cual le dio el título de La Ulixea, prefiriendo utilizar el nombre latín de Odiseo (algunos lingüistas consideran que el nombre Ulises puede ser originalmente de lengua iliria).
Así decidió Gonzalo traducir la invocación:
Dime de aquel varón, suave Musa,
Que por diversas tierras y naciones
Anduvo peregrino, conociendo
Sus vidas y costumbres, después que huvo
Ya destruido á Troya la sagrada.
Lo primero que podemos notar es que es una traducción en versos endecasílabos, lo cual quiere decir que las líneas consisten en 11 sílabas. La última línea parece tener 12 sílabas a primera vista, pero gracias a una sinéresis (unión de dos vocales) entre las sílabas tru e i la línea es en realidad endecasílaba. Ese tipo de modificaciones métricas eran comunes en la poesía culta española del siglo 16.
Podemos notar también que el poeta se refiere a Odiseo como varón donde otras traducciones posteriores hablan de héroe. Esta palabra está probablemente relacionada con el vocablo latín vir que podía significar hombre, valiente, noble o héroe. Es la misma raíz detrás de virilidad o virtud. Como la palabra varón ya incluye la connotación de valiente, Gonzalo no utiliza un adjetivo para reemplazar polýtropos, simplemente deja al sustantivo solo.
Esta es también la única traducción que utiliza un adjetivo para describir a la musa. En este caso suave. Por último, llama la atención la utilización de la ortografía huvo (en vez de hubo) para el pretérito del verbo haber.
En 1851 un hombre muy distinto, Antonio de Gironella, abogado catalán de tendencia liberal, publica su traducción en Barcelona:
Canta ¡oh Musa! aquel héroe siempre vario,
Sagaz, astuto y en ardid fecundo,
Que habiendo ya los muros abatido
De la sagrada Troya; por mil pueblos
Errante anduvo y prófugo, estudiando
Sus índoles, sus usos y sus leyes.
Al igual que en el ejemplo anterior, está en endecasílabos. Llama la atención que comienza con el verbo cantar, a diferencia de las otras versiones que utilizan decir o hablar. Es también la única traducción que utiliza errante en vez de peregrino.
Para traducir polýtropos, Antonio utiliza una larga sucesión de adjetivos: siempre vario, sagaz, astuto y en ardid fecundo. De esta manera abarca varios matices del vocablo original griego. Esto siempre es complicado ya que toda palabra expresa un conjunto de significados subjetivos, emocionales o culturales que la diferencian inclusive de sus equivalentes en otras lenguas. Esto es lo que llamamos sus connotaciones y aproximarse a ellas es uno de los retos más difíciles para un traductor.
De 1886 es la traducción del polímata vasco Federico Baráibar y Zumárraga, un hombre que además de literato fue político, llegando a ejercer la posición de alcalde en su ciudad natal de Vitoria. Su traducción comienza así:
Díme, oh Musa, del héroe ingenioso
Que, después de arrasar la sacra Troya,
Anduvo tanto tiempo peregrino,
Viendo muchas ciudades, y costumbres
Sin cuento conociendo. Grandes Penas…
Otra vez el traductor decide usar endecasílabos. Para traducir polýtropos, Baráibar es mucho más económico que Antonio y utiliza sólo un adjetivo: ingenioso. Donde Pérez destruye y Antonio abate sus muros, Federico hace que su Odiseo arrase a Troya, que en este caso es sacra en vez de sagrada.
Por último, en 1910 se publicó la traducción en prosa del lingüista Luis Segalá y Estalella. Hoy en día es probablemente la más conocida y ha sido publicada en numerosas ediciones.
Comienza así:
Háblame, Musa, de aquel varón de multiforme ingenio que, después de destruir la sacra ciudad de Troya, anduvo peregrinando larguísimo tiempo, vio las poblaciones y conoció las costumbres de muchos hombres y padeció en su ánimo gran número de trabajos en su navegación por el ponto…
Polýtropos acá es traducido como de multiforme ingenio. La raíz multi viene del vocablo latín multus, que significa mucho o abundante. De esta manera Luis hace referencia a la raíz griega poly presente en el original. También se vuelve a utilizar varón, como en la primera traducción. Donde el Odiseo de Pérez recorre tierras y naciones, el de Antonio mil pueblos y el de Federico muchas ciudades; el Odiseo de Luis recorre poblaciones. Finalmente, mientras que Federico habla de grandes penas en la versión anterior, acá Odiseo padece gran número de trabajos.
Al comparar los textos anteriores podemos notar varias diferencias y similitudes. Todas las versiones en verso están en endecasílabos. Esto no debería sorprendernos ya que, en la tradición literaria española, esta métrica es utilizada comúnmente para la poesía épica y como tal es el equivalente natural del hexámetro griego. También nos podemos hacer una idea de cómo distintas elecciones léxicas: varón/héroe, peregrino/errante, decir/cantar/hablar, destruir/arrasar/abatir pueden afectar la interpretación del texto y darnos una idea de la personalidad del traductor. La traducción es un arte altamente subjetivo que requiere de creatividad y sensibilidad, cosa que se hace evidente con los ejemplos que hemos contemplado.
Lo anterior, por supuesto, no pretende ser un análisis exhaustivo. No es más que un ejemplo de lo interesante que puede llegar a ser comparar distintas traducciones de un mismo texto. Invocamos al lector para que continúe haciéndolo con otras obras. Así lograra hacerse una idea del arduo y maravilloso oficio del traductor.